Carozos de piel lisa y brillante, de sabor dulce.
Uso: frescos, dulces y asados

Generalmente los duraznos y las nectarinas no se almacenan por ningún plazo de tiempo, sin embargo, es posible almacenarlos entre dos y cuatro semanas con muchos cuidados después de la cosecha y con muy buen control de temperatura. Un efecto secundario del almacenamiento a largo plazo es la pérdida de sabor y frescura. Los duraznos y las nectarinas sufren de la descomposición por hongo café y ambas frutas son susceptibles a marchitarse. Existen varias soluciones prioritarias para sumergir las frutas y ayudar a controlar las bacterias de la superficie.